Publicado por Mar Marín Villagrana • 21 de octubre de 2026
En abril de 2026, un incendio arrasó Carpinelo, en la Comuna 3 de Medellín. Cuando la Cruz Roja Colombiana y el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres de Medellín (DAGRD) llegaron, no partieron de cero. Las viviendas, los caminos y los equipamientos de Carpinelo y del vecino barrio Carambolas ya estaban en OpenStreetMap, publicados por la Escuela de Mapeo de Laderas. Con esos datos, los equipos de respuesta pudieron orientarse entre calles empinadas y senderos autoconstruidos, y llegar más rápido a las familias afectadas.
Esos datos los produjeron las y los propios habitantes, celular en mano, recorriendo sus barrios. Por eso, cuando llegó la emergencia, el barrio ya se conocía a sí mismo.
“Creo que es muy importante que las personas realmente se apropien de estas herramientas, que son de acceso abierto y comunitarias, y que empiecen a empoderarse de su propio territorio, a conocerlo.” Angie Vanesa Caro, participante de la comunidad de Carpinelo.
Muchos de los barrios de ladera de Medellín son autoconstruidos, levantados con las manos de sus propios habitantes, a menudo familias desplazadas por el conflicto armado. Solo la ladera oriental alberga a cerca de 452.000 personas, casi el 85 % de ellas en los estratos socioeconómicos más bajos. Muchos de estos barrios no aparecen en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de la ciudad, lo que limita su acceso a servicios básicos y dificulta planificar para ellos o llegar a ellos cuando ocurren deslizamientos, inundaciones o incendios.
Liderada por el Centro de Estudios sobre Poblaciones, Movilizaciones y Territorios (POMOTE) de la Universidad Autónoma Latinoamericana (UNAULA), con el apoyo de Psicólogas sin Fronteras y en alianza con el Hub de Mapeo Abierto para América Latina y el Caribe de HOT, la Escuela de Mapeo de Laderas busca construir un ecosistema colaborativo entre comunidad, academia e instituciones públicas, en el que los datos abiertos orienten las decisiones que afectan la vida en las laderas.
“Las organizaciones suelen saber mucho sobre las necesidades y el potencial de sus territorios, pero rara vez tienen las herramientas para entablar conversaciones muy directas con las instituciones.” Leonardo Jiménez García, director de POMOTE.
Entre diciembre de 2025 y junio de 2026, líderes de las laderas oriental y occidental y de los corregimientos de Santa Elena, San Cristóbal y San Sebastián de Palmitas se formaron en OpenStreetMap, Tasking Manager, uMap, Mapillary, StreetComplete y ChatMap, con base en la educación popular y la gestión comunitaria del riesgo. El aprendizaje más profundo se dio en cinco recorridos de campo, desde La Divisa en la Comuna 13 hasta El Picacho en la Comuna 6, donde las y los participantes capturaron imágenes a nivel de calle y aprendieron a planificar vuelos de dron.
“Mucho de lo que mapeamos hoy no está en plataformas conocidas como Google, por el tipo de recorridos que hicimos: escaleras, callejones, conexiones con las vías principales.” Deisy López, El Picacho, Comuna 6.
“A veces las personas quieren mapear su vida cotidiana, sus relaciones de barrio, y eso no aparece en un mapa de la alcaldía. Pero si las mismas personas pueden hacerlo, creo que ese es el poder de estas herramientas.” Itzamar Cuervo, La Divisa, Comuna 13
El 19 de junio de 2026, 20 líderes se certificaron tras 96 horas de formación. Psicólogas sin Fronteras y Ciudad en Movimiento acompañaron las sesiones y la validación de los mapas, el colectivo audiovisual Desenfoque documentó el proceso, y tres mapatones abiertos sumaron a 55 personas más.
En las laderas, todo el mundo ya usa WhatsApp. A partir de eso, la Escuela formó a 40 líderes de los comités comunitarios de gestión del riesgo de las Comunas 3, 8 y 9 en el protocolo de ChatMap: fotografiar un punto crítico, compartir su ubicación en el grupo y convertir el chat en un mapa. En los talleres se identificaron 87 condiciones de riesgo y se crearon seis grupos de WhatsApp para monitoreo y alerta temprana, entre ellos uno de voluntarios que vigilan la quebrada Santa Elena.
“Es una tecnología nueva, una forma más rápida de registrar los puntos caóticos, los puntos de riesgo de nuestra comunidad, tanto aquí como en otras partes de Medellín.” Berna Gómez, participante del primer taller de ChatMap con funcionarios públicos y organizaciones sociales.
En su primer semestre, la Escuela produjo 20 proyectos en Tasking Manager que sumaron más de 33.000 edificaciones y 158 km de vías a OpenStreetMap, 10 mapas interactivos en uMap, más de 6.000 imágenes a nivel de calle y 12 productos de mapeo con dron de alta resolución. Lo más importante es lo que las comunidades están haciendo con ellos:
Los datos de OpenStreetMap de la Escuela ya son una capa del Geoportal oficial de Medellín, lo que hace visibles para funcionarios públicos y habitantes viviendas, vías y equipamientos que antes eran invisibles. La Escuela también fue seleccionada como piloto de la mesa distrital de datos geográficos abiertos, y UNAULA y Planeación Distrital avanzan en un convenio de cooperación para integrar de manera permanente los datos comunitarios. En la universidad se abre un MediaLab de Mapeo para uso comunitario, y se proyecta una Maestría en Geografía Crítica y Datos Abiertos para 2027.
El camino no ha sido sencillo. El terreno empinado y las restricciones del espacio aéreo complican los vuelos de dron, la conectividad es limitada en zonas apartadas y la intensidad del trabajo exigió mucho al equipo docente. Por eso, el próximo ciclo se enfocará en formar a más formadoras y formadores comunitarios.
Aun así, la lección es clara: los datos abiertos se convierten en incidencia cuando existe un ecosistema que los usa. En las laderas de Medellín, ese ecosistema ya está en marcha, tejido por comunidades organizadas, una universidad comprometida, instituciones dispuestas a escuchar y una red de mapeo abierto. Barrios que durante mucho tiempo estuvieron ausentes de los mapas oficiales tienen ahora algo que nadie les puede quitar: la capacidad de mapearse a sí mismos.
“Se trata de acompañarnos: saber qué está pasando con nuestros vecinos, quién vive más lejos, quién está enfrentando qué, y cómo podemos aportar para que juntos crezcamos como comunidades.” Angie Vanesa Caro, participante.
Conoce más sobre la Escuela, sus mapas y sus datos abiertos en el micrositio de la Escuela de Mapeo de Laderas.
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